jueves, 16 de junio de 2016

Innovación digital en retail: el Internet de las Cosas

internet of things


La profesión de profeta de calamidades ha ido siempre pareja a la aparición de líderes que han indicado el camino correcto y cómo no morir en el intento. En el momento actual, ante la montaña de dificultades que se enfrenta el negocio en retail por el auge del comercio on-line y el cambio de hábitos de las generaciones que vienen, o bien cedemos ante el vértigo o bien acertamos a hacer el túnel que nos lleve a nuevos escenarios. Renovarse o morir... una vez más.
 
El Digital Signage, la comunicación mediante dispositivos audiovisuales digitales, entra en escena como vehículo para lograr el objetivo perenne: suscitar el interés del cliente, encaminar sus necesidades, seducir con las bondades de nuestro producto, generar una experiencia única que logre fidelizarlo... y lograr que vuelva. 

El imperativo que es ahora la hiperconectividad, traslada la acción seductora de los marketers al terreno del Internet de las Cosas (Internet Of Things, IoT). El consumidor actual "va de compras, no va a comprar", como bien dice Iván González, de Maverick - Tech Data. Y eso significa que entra en tienda, porque la experiencia de ver, tocar, oler... ¡sentir! es primordial antes de comprar. Pero una vez dentro de la tienda sigue conectado, es decir, trae su mundo consigo, incluyendo las opiniones de otros compradores anteriores, las ofertas de la competencia en sus redes sociales. Es por eso que necesitamos reclamar su atención con todos los dispositivos posibles, todo incluido: móvil, tablet en tienda, kioskos interactivos, beacons, realidad aumentada, probadores virtuales, vídeos promocionales, ofertas exclusivas visibles de modo dinámico... Y todo eso tiene algo en común: que se realiza a través de pantallas digitales conectadas a la red. 

hiperconectividad internet of things


De ahí la importancia de afrontar de manera global un proyecto de cartelería digital. No solamente desde el punto de vista de los dispositivos (hardware), sino también de la gestión de toda la información (software) que vamos a ofrecer al cliente para mantener vivo su interés sobre nuestro surtido. 

Los productos elegidos se conectarán a la red. Dentro de poco serán miles de millones. Y entre ellos estarán también los nuestros. 

Gracias a su conexión constante, el retailer puede conocer cuáles son las preferencias del consumidor; otros dispositivos aportan datos sobre su comportamiento en tienda; sabemos de sus intereses... Es lo que llamamos el intelligent retail. Todo ello englobado en el Big Data, que requerirá de análisis para mejorar y rectificar allí donde no hayamos sabido acertar con nuestra estrategia. Con el Big Data podremos predecir comportamientos, y adecuarnos a ellos con el objetivo claro de estar presentes con nuestro productos allí donde detectemos una necesidad. 

internet de las cosas


Es cierto que el desembolso en tecnología se presenta en un primer momento como de difícil retorno. El progreso no ha estado nunca exento de resistencias, como decíamos al principio. Y la vorágine trepidante en la que nos vemos inmersos provoca más miedo que otra cosa. Pero también es cierto que las cifras no engañan, y la relevancia de los canales digitales se cuentan también en aumento de ticketing, mejora de imagen de marca, y fidelización de los clientes. Los logros de la cartelería digital en Comunicación interna y corporativa, en facilitar accesos y orientaciones en grandes espacios (wayfinding), en la gestión de salas de reuniones (smart doorsign)... son de sobras conocidos. Y no se puede negar la evidencia. 

Los fabricantes apuestan claramente por la digitalización del punto de venta, innovando nuevos productos para retail. Hay una pantalla digital para cada necesidad: de mayor o menor tamaño, resolución, brillo, versatilidad; players con mejor capacidad y conexión; software más escalables, intuitivos, capaces... La ocasión está ahí, dispuesta para quien quiera aprovecharla.

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