miércoles, 30 de marzo de 2016

Tecnología RFID para optimizar el digital signage

rfid-tag en retail textil



La tecnología vive, en nuestros tiempos, una aceleración que provoca verdadero vértigo. Y más aún en la medida en que se despliega de manera masiva en las aplicaciones más cotidianas. Una de estas tecnologías que está experimentando un crecimiento global es la tecnología RFID (Radio Frequency IDentification, en español identificación por radiofrecuencia). Es un sistema de almacenamiento y recuperación de datos remoto que usa dispositivos denominados genéricamente etiquetas o tags. El propósito fundamental de la tecnología RFID es transmitir la identidad de un objeto (similar a un número de serie único) mediante ondas de radio. 

Las etiquetas RFID (RFID Tag, en inglés) son unos dispositivos pequeños, similares a una pegatina, que pueden ser adheridas o incorporadas a un producto, un animal o una persona. Contienen antenas para permitirles recibir y responder a peticiones por radiofrecuencia desde un emisor-receptor RFID, que podríamos denominar lector. 


rfid-tag


Una vez insertada o enganchada en el producto que queremos que se pueda identificar con facilidad, lleva toda la información necesaria para ser tratada con el correspondiente sistema informático de gestión y de control. Esta información suele ser la trazabilidad del producto, fecha de fabricación, tiempo invertido en el transporte, su ubicación en el centro de distribución o la fecha de vencimiento, así como el precio de compra, de venta, márgenes y otro tipo de información que pueda ser útil para los departamentos de compras y marketing. 

La RFID Tag hace que el producto responda ante un lector activo. Sin ir más lejos, los sensores que hay en las entradas de tienda para avisar de que un producto está saliendo sin haber sido antes desactivado en caja, como sistema antihurto. Pero se está empezando a usar, sobretodo, para optimizar la gestión de stock, ya sea en fábrica, en itinerancia o en el establecimiento de venta directa. 



Pues bien, más allá de avisar de una sustracción no deseada o de facilitar ingentes controles logísticos (un lector puede llegar a identificar 1.000 unidades por segundo), la tecnología RFID se está incorporando al retail para mejorar la experiencia de compra cuando es presencial. De este modo, no sólo facilita la labor de control, sino que se convierte en una herramienta de marketing de primer orden. 

Así, por ejemplo, una etiqueta RFID acoplada a una prenda de vestir y acercada a una pantalla digital dotada de un lector puede proporcionar toda la información que ayude al cliente a elegirla, o proponerle artículos añadidos que incrementen el ticket de venta. O sugerirle un producto similar, o el mismo pero de otro color, o simplemente informarle de que no esa talla no está disponible en ese establecimiento e indicarle dónde está disponible en el más cercano, y cómo llegar. Algo similar a lo que están implementando con la tecnología NFC, para personalizar la venta y acceder al cliente a través de su smartphone.

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Si días atrás os hablábamos de incorporar sensores de humedad, iluminación o temperatura a los players de digital signage, en esta ocasión sugerimos esta tecnología para sacarle el mayor rendimiento posible a las pantallas instaladas en tienda. Ya no se trata de usarlas solamente para mostrar el surtido, o como un catálogo, o como elemento ambiental: es la oportunidad de rentabilizar exponencialmente la inversión, sacándole el mayor y más adecuado uso posible a nuestro digital signage. 

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